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Por qué el ayuno intermitente es necesario

ayuno intermitente

El ayuno intermitente es una forma de vida existente desde la noche de los tiempos. Por supuesto, llamamos ayuno a la restricción alimentaria de forma voluntaria, llevada a cabo por cualquier motivo que no sea la fuerza mayor.

Una de las cuestiones importantes en el protocolo de ayuno intermitente, es que las comidas que hagamos en la ventana alimentaria ha de ser equilibrada. Si estamos sanando nuestro cuerpo con el ayuno, no lo estropeemos con comidas inapropiadas.

Y haciendo un alto en el camino, aprovecho para comentarte que en nuestra comunidad dispones de más de 100 dietas semanales con sus recetas – aumentando diariamente. Y por supuesto, equilibradas para ayudarte a bajar de peso de manera sostenible y sana. Yo, cómo Técnico en Nutrición y Dietética y Coach en Nutrición te ayudaré a conseguirlo.

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Cuál es el proceso alimenticio en el ayuno intermitente

Siempre que comemos estamos cargándonos de energía, pero casi siempre nos excedemos. Ese exceso queda acumulado en la reserva hasta que sea necesario hacer uso de ella.

Esa energía sobrante queda almacenada —una vez hecha la transformación en glucógeno—, en el hígado. Y una vez que el hígado ha alcanzado su capacidad de almacenamiento, el resto del excedente se convierte en grasa.

Bien, ahora tenemos una reserva natural de energía para en el caso de que necesitemos un consumo extra. Por tanto, si continuamos comiendo, el ciclo se repite y continuamos aumentando las reservas…y el peso.

¿Qué beneficios tiene el ayuno?

El ayuno permite el uso de la energía sobrante acumulada para lo cual quema la grasa. Este estado nos lleva a una pérdida de peso, y al ser de manera intermitente, no hay problema de que afecte a la musculatura, sino solo a las grasas.

Pero la pérdida de peso y grasa corporal no son las únicas ventaja del ayuno, y las más significativas —que no las únicas—, son:

El ayuno aumenta la capacidad de concentración

Científicamente está demostrado que el ayuno intermitente provoca más claridad mental. Pero lo mejor de todo, es que estos beneficios no se limitan al momento que estamos ayunando, sino que los beneficios se extienden a largo plazo.

Enlentece el envejecimiento

La autofagia es un proceso de constante renovación celular que crea nuevos tejidos y células, al fin de reemplazar aquellos que se han destruido. Cuando este proceso se detiene o se ve alterado, el envejecimiento se acelera y nos volvemos más propensos a enfermedades como el cáncer.

Mejora la salud cardiovascular

El colesterol en sangre se considera un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares: infartos y derrames cerebrales.

Otro de los factores de riesgo son los llamados triglicéridos o grasas. El hígado tiene una capacidad limitada de almacenamiento de glucógeno. Cuando está capacidad se ha llenado, el hígado convierte ese exceso de carbohidratos en triglicéridos que al salir del hígado lo hacen en forma de lipoproteínas de densidad muy baja, VLDL que es usado para la formación del llamado colesterol malo LDL.

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Pues bien ¿Qué influencia tiene el ayuno sobre la formación de colesterol LDL?

Los triglicéridos se pueden controlar con una dieta baja en carbohidratos, pero la alimentación influye nada o muy poco sobre los niveles de colesterol. Por tanto, la única manera de reducir el colesterol es controlando su producción en el hígado. Y el ayuno, es la manera más fácil, sana y barata para ello.

Así que adoptar el protocolo del ayuno intermitente es una buena idea, y puede ser el principio para llegar a abandonar las estatinas que tantos efectos secundarios tienen.

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